©Logan Cole

Lo siento, pero es que he vuelto a leer por enésima vez lo de que no puedes ponerte gafas de sol cuando vas de invitada a una boda (y si eres novia no te quiero ni contar) y me apetecía dejar aquí mi opinión, que para eso tengo un blog ¿no? ;). Además  me he encontrado a esta pareja de guapos en su boda real en Normandía -enlace para verla entera más abajo- y me parece que ilustran perfectamente lo que vengo a contarte.

Lo primero que he pensado es ¿de dónde sale esa idea?

©Logan Cole

Vamos a pensar solo en las invitadas de la boda, que las novias pueden hacer lo que quieran, faltaría más -aquí te dejo varias pruebas de ello-.

Que “no está en el dress code”, he leído en algún sitio. Que si “estropeas el look”, he visto en otros. Pero vamos a ver ¿quién y cuándo se escribió ese dress code? Afortunadamente, las etiquetas del vestir evolucionan con los tiempos y se adaptan a nuevos usos y necesidades. En estos casos siempre pienso en Coco Chanel y en todo lo que seguro tuvo que oir y aguantar cuando se le ocurrió la idea de mandar a freir vientos a los corsés y plantarse un pantalón. En cuanto al look ¿qué horror de gafas de sol tienes que llevar para estropear el conjunto? Vale, las hay horribles, pero horribles hay también vestidos, chales, tocados, trajes, corbatas, lazos y zapatos…

©Julian Beattie via Ruffled

Luego me he preguntado qué es lo que lleva a esta guerra contra las gafas de sol, en verano, en exterior, a mediodía con el sol bien arriba en el cielo pegando con fuerza, y solo se me ocurre pensar que quienes así opinan no han llegado a darse cuenta, porque tendrán una vista de acero :), que las gafas de sol NO son un simple accesorio de moda, ni un complemento estético más como puede ser un cinturón, unos pendientes o unos gemelos. Y sí, también pueden ser muy bonitas, que las hay de escándalo y de tantos modelos diferentes que pueden incluso realzar el look más sosainas, pero es que un par de gafas de sol es una herramienta IMPRESCINDIBLE para proteger nuestra vista de los rayos del sol. Llevo años intentando que mis hijos entiendan la importancia de cuidar su vista e intentando cuidar la mía. Y no lo digo yo, lo dicen los que saben del asunto. Así que no acabo de entender porqué, por el simple hecho de irnos de boda, tenemos que dejar de cuidarla y hasta dañarla. Lo siento, no estoy dispuesta.

©Lexi Photography

Eso sí, la lógica y la buena educación me llevan a pensar que si estamos hablando de una boda al atardecer cuando el sol ya no molesta, de una boda donde el sol no luce por ningún sitio, mejor deja las gafas de sol en casa. Vas a hablar con un montón de gente y a sacarte un montón de fotos, y es importante cuando lo hagas que mires a los ojos de tu interlocutor y que te miren también, sin parapetarte detrás de unas innecesarias gafas de sol. Para mí es una cuestión de simple educación, un resorte dentro de mí que me impulsa a quitarme las gafas incluso a pleno sol cuando hablo con alguien (con boda o sin boda) o a disculparme si veo que no soy capaz de aguantar sin ellas. Accesorio innecesario en días sin sol decía, como me lo parecen también los pamelones enormes en una boda de tarde, aunque esta última opción más que parapetar, te resultará incómoda y te hará ser el centro de todas las miradas… (sí, de nuevo cosas del dress code). Pero es que ese privilegio, el de atraer todas las miradas, pienso yo, debería estar reservado exclusivamente para la novia. Pero allá cada cual.

©Daily Mail UK

Sinceramente, hay cosas que me parecen mucho menos adecuadas que hacer, decir o llevar en una boda, entre las que destacaría sin dudar si hablamos de vestimenta, el elegir el blanco como color para vestirte ese día. Esa es la única regla que sigo a rajatabla: respetar el blanco para la novia (aunque recuerdo que una vez, muy joven, me la salté a la torera). Ahí soy inflexible… de momento :)

©Memorandum

Y para completar mis argumentos A FAVOR de las gafas de sol en una BODA SOLEADA DE MAÑANA, ya sea verano o invierno, diré que estoy operada desde hace años de miopía y el más leve rayo de sol me molesta terriblemente. Y como a mí, a tanta gente por esos u otros motivos. Así que ya me pueden contar mil batallas de mil dress codes habidos y por haber.

Además, qué narices, que yo me casé con pamela y pantalón hace 17 años en una boda de tarde… Dress codes a mí ;D

Ah, y luego fíjate en este detalle: hay países donde las gafas de sol sí se entienden como una herramienta útil e imprescindible frente al sol y se ponen a disposición de los invitados que hayan olvidado las suyas en casa. No respondo de la calidad de los cristales, y quizá los modelos no sean los más bonitos del mundo, pero agradezco el gesto :)

via Recipebox

Foto: SMS Photography

*Quede claro que ninguna firma de gafas de sol patrocina esta entrada. Pero señores y señoras, aquí estoy si me necesitan ;)