La de hoy es una boda tan maravillosa como poco convencional. Pol, catalán, y Vero, alemana de Berlín decidieron casarse, listos ellos, en un pueblecito rebosante de encanto, Vilaür, en el alto Ampurdán. La verdad es que si alguna vez has visitado esa zona sabrás que lo difícil es encontrar uno que no derroche esa magia tan característica y más en verano… Los invitados, venidos de muchas partes del mundo se alojaron en casas rurales de la zona y el día previo al enlace organizaron una cena al aire libre para darles a todos la bienvenida en Can Gat Vell, en Llampaies. Esa noche la pareja cumplió un ritual alemán que desconocía: el de romper cerámica para invocar a la suerte.

Dicen que el día de la boda empezó muy temprano en Can Sort. La ceremonia, como verás en las fotos, tuvo lugar a cielo abierto, en el corazón de Vilaür, rodeados de amigos y familiares. Vero, guapísima como pocas novias, llevaba un vestido que se ajustaba como un guante a su cuerpo, de la firma Érase una vez.

Cuando finalizó la ceremonia, la pareja y sus invitados, globos en mano y a los sones de una banda de música, la The Hat Hausen Elàstic Band, se fueron paseando por las calles del pueblo y por los caminos hasta Can Sort donde tuvo lugar toda la celebración posterior que, por lo que muestran las fotos, se prolongó hasta la madrugada.

Una de esas bodas de verano llenas de sencillez que tanto me gustan…

{Fotos: Miss Happy Flash}