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Tenía toda una entrada preparada hablándoos de los ingredientes para celebrar una boda perfecta con acento español y vintage. Párrafos en los os hablaba de la vitalidad y energía que Gema es capaz de desprender incluso a través del email; os narraba lo alucinada que me había dejado la decoración de la capilla, con su soberbia elección de zapatos nupciales, con su INCREÍBLE vestido… Cómo Jose Antonio se había convertido por méritos propios gracias a su traje en príncipe de gales en uno de mis novios favoritos… y cuando he vuelto a leer los mails de Gema me he dado cuenta que ella y sólo ella podía contarlo a la altura que este día y estas fotos se merecen. Así que aquí la tenéis:

“Érase una vez una boda celebrada a las afueras de un pequeño pueblo de Teruel, de apenas 400 habitantes, llamado Monroyo, dentro de la comarca de Matarranya, de los paisajes más bellos y desconocidos de España. ¿Que por qué se van a casar allí un zaragozano y una madrileña? Pues por una revista de Habitania que cayó en nuestras manos en Febrero de este año, donde salía un reportaje de un hotel de lujo singular, llamado Consolación.”
Y Gema nos sigue contando: “Este hotel era perfecto para lo que queríamos hacer: una boda íntima, de aproximadamente 45 personas, que pudiéramos organizar nosotros (y así hacer lo que quisiéramos) y celebrar en un plazo breve de tiempo (tardamos en montar la boda cuatro meses, aunque sinceramente, fue una auténtica locura). Y por supuesto, la boda tendría una temática bien definida: sería una boda vintage. El estilo vintage se reflejó en todo, la decoración, nuestros trajes, los vestidos de los invitados, los complementos… los chicos lucieron sombreros y tirantes cual gangsters de los años 30, las chicas tocados.”

Antes de seguir: ¿os habéis fijado en la idea de colocar unas sencillas balas de paja cubiertas con suzanis para acomodar a novios y padrinos? Enamorada me hallo… Pero dejemos que Gema nos siga contando: “Este hotel tiene como núcleo central una ermita (si no recuerdo mal, una reconstrucción de la ermita original del sigo XIV), donde las antiguas dependencias del párroco se han reutilizado como restaurante, un par de habitaciones y zonas comunes (biblioteca, sala multiusos…). Alrededor se han construido otras habitaciones que en realidad son cubos de madera (kubes) que están sobre un cortado de vértigo, con grandes ventanales que ocupan la pared frente a la cama y que ofrecen vistas estupendas.”

Aquí tenemos a los novios. Radiantes ¿verdad?. De nuevo, dejemos que Gema nos guíe por su día B: “Y aquí aparecemos nosotros. Él con un traje hecho a medida de Erth & Cohn, con tela de príncipe de Gales, pañuelo de lunares a juego con la corbata, chaleco con reloj de cadena de mi abuelo y botines. Mi vestido es de Alma Aguilar

 

Sobre su vestido Gema nos cuenta: “El caso es que me apetecía un vestido corto, con puntillas antiguas, jaretas, manga larga transparente, que tuviera un cierto aire antiguo. Y por supuesto un tocado. La puntilla del vestido la recuperaron de un anticuario, y es lo que más me gustaba, que de verdad era muy muy antigua. Tenía cierto toque a color té. Añadimos puntilla en los puños, en la cadera, alrededor del cuello, en un lazo anudado en la espalda… Y se hicieron jaretas en el pecho. Lo acompañé de un camafeo y de unos pendientes antiguos.Y por supuesto, el tocado, con velo de los de “jaula de pájaro“. Con un toque con la misma puntilla que el vestido, pero colocada de tal forma que quedaba un poco de punta y le daba el toque divertido, en plan punk.”
Y sobre sus zapatos, esos botines maravillosos: “Los que llevé son de un color rosa palo, de Pura López. Creo que es lo que más me gustaba de todo lo que llevé ese día. Cambiamos los cordones por trozos de tul a juego con el vestido”. Un 10, Gema, ¡¡un 10!!.

Ahora Gema nos da más detalles sobre cómo se las arreglaron para organizar una boda en un alejado pueblecito turolano. “El caso es que aparecimos por allí y les planteamos celebrar la boda en el hotel durante un fin de semana completo. …/… Acordamos con ellos que nosotros nos haríamos cargo de toda la logística, la organización y la decoración, y ellos se encargarían de la cocina (tienen un cocinero espectacular).
El montaje de la mesa fue bastante colorido. En general en toda la boda usé flores silvestres y lo acompañé con frasquitos de cristal en colores fucsia y verde, cada uno con su gerbera de colores vivos, y otras botellas de distintos tamaños y colores. Utilicé rafia en las botellas para hacer lazos. Además, toda la cristalería era heterogénea, y combiné distintos modelos de copas de cristal tallado, labrado, copas de colores… Los menúes los imprimimos de los mismos colores que encontré en los platos. Además puse algunos detalles vintage sobre la mesa, como libros antiguos, algún teléfono, y unos marcos con fotos nuestras y de los invitados. Hasta las sillas, no eran todas iguales!! Y por último, arriesgué un poco combinando el plato vintage de El Ajuar de María con un mantel campestre a cuadros blancos y rojos.” ¿No os parece sencillamente genial?

Aquí está una parte del jardín decorada por los novios: “con la llegada de las rebajas de este verano y los cambios de escaparates, nos hicimos con el escaparate de una tienda para decorar la zona de la piscina y creamos una zona de chill out para la noche del viernes, y así acompañar a las copas.” ¿4 meses “sólo”? Gema, si te dan un año para organizar tu boda, construyes un castillo con foso y todo ;)

“Junto a la mesa, hicimos una especie de “Club de la Comedia” para que mi señor esposo y todos los invitados que quisieran, salieran a cotorrear, micrófono en mano. Y decoramos con carteles, banderines de letras de colores, carros de madalenas y bombones…”
“Celebramos la boda tanto en el interior como al aire libre, disfrutando de la Vía Láctea.”
“Así que me convertí en una “organizadora de bodas vintage”. Tuvimos que preparar desde Madrid todo lo que te puedas imaginar: mesas, sillas, mantelería, cubertería, vajilla, cristalería, decoración de la iglesia, transporte, música, carteles…”
Bueno, ¿qué me decís de la boda de aire rústico, vintage y chic de Gema y José Antonio? ¿No es como para quitarse el sombrero? Ah, claro, son los novios de esta fantástica sesión pre-boda. Ahora ya lo entendéis todo ¿verdad?
{Fotos: Brian Hallett}