Me lo habíais pedido más de una vez (ay, ay, que os vais a arrepentir de haberlo hecho!!) y yo soy mujer de palabra. Os prometí que con las primeras 50.000 visitas subiría un par de fotos mías el día de mi boda y si mis cálculos no fallan, hoy lunes será ese día… Que conste que no os enseño más porque me tocó la era de las fotos de papel y no pasamos del álbum de pruebas -es lo malo de que el fótografo sea amigo tuyo… “ya lo haremos más adelante“…-, así que las fotos son muy pequeñitas y se ven fatal al escanearlas, pero creo que os haréis una idea.

Yo me casé en julio del año 2000 tal y como me véis 3 fotos más abajo: con sombrero y pantalones…. Si os estáis echando las manos a la cabeza =S, en mi defensa diré que hace 10 años no había blogs donde encontrar las toneladas de inspiración de las que ahora bebo a diario y que en las tiendas de mi ciudad no existía más plan B que unos vestidos muy, muy vestidos. Y yo no quería un vestido. Yo quería otra cosa. No sabía bien el qué, pero sí lo que no quería. Y, en fin, yo hice la primera comunión con un vestido de cuadros así que tampoco me pidáis milagros…

Habría podido valorar llevar el modelo de finales de los 60 con el que se casó mi madre, pero como ya os conté en alguna ocasión, a ella no se le ocurrió esa posiblidad cuando se deshizo de él hace un montón de años.
Así que, toda vez descartado un nuevo vestido de cuadros, había que ir pensando en mi atuendo nupcial. Yo soy digamos, poco convencional para algunas cosas y creo recordar que yo quería llevar pantalones. Así que un día, muy salerosa, salí a ver qué me encontraba por ahí y acabé comprándome…¡un par de zapatos de Pura López!. “Al menos ya no iré descalza“, pensé.

La realidad se imponía y el tiempo iba pasando. Ya sólo quedaba la opción “por encargo“. Y quién mejor que las manos expertas y detallistas de mi madre para hacerme mi traje. Dicho y hecho. Una vez visto lo que yo no quería, salimos a buscar inspiración y en una tienda de Gijón me encontré algo en lo que, sinceramente, creo que no había pensado, pero que me enamoró nada más verlo: un sombrero. Bueno, más bien una pamela. Y mi madre no me miró como si estuviera loca (que para eso es la madre que me parió ¿no?). Y me la compré, claro está.
“Ahora sí que la hemos liado”-pensé. Porque ya me contaréis qué hace una novia con pamela. Y además, una pamela ¿con qué se pone? Pues sí, queridas mías, tenéis razón: una novia, una pamela no se la pone y punto. Pero ya os lo advertí: yo soy poco convencional en el tema nupcial y la pamela me la iba a poner sí o sí. Y unos pantalones.

El resto es fácil de adivinar: simplicidad. Un traje de chaqueta corta entallada y pantalón muy largo y recto (cuando un tiempo más tarde vi a mi tocaya la princesa el día del anuncio de su compromiso no pude dejar de sonreirme, porque íbamos muy parecidas, ella con su Armani y yo con mi Nunci…).
Un par de tops del mismo tejido: uno para llevar con chaqueta y otro sin ella y ¡listo!. Nada de collares, ni pendientes, ni nada más. Un anillo heredado de mi madre que se convirtió en el “algo prestado” y que podéis ver con detalle un par de fotos más abajo, la alianza de casada, una pulsera muy sencilla y c’est fini. Ah, y creo recordar que llevaba cosido un lazo azul por algún sitio. No iba a llevar ramo, pero mi madre se escapó con una amiga esa misma mañana y me compró las rosas que veis en la foto y no le iba a decir que no….
Creo que este rollo os aproxima a mi manera de entender las bodas: haz lo que te apetezca, ponte lo que más te guste y disfruta a tope ese día, que al final se pasa volando. Si puedes permitirte (y te apetece) un vestido de un diseñador soñado ¡adelante!; si lo que prefieres es algo más sencillo, no dejes que la marea te arrastre, que la que se casa eres tú. Y tú eres tú. De largo, de corto, de blanco, de azul ¡y hasta de pantalones! ;)

Y para acabar una pregunta-reflexión que me han hecho alguna vez: ¿te volverías a casar así? Y, sinceramente, lo que pienso es que la Leticia de hace 10 años volvería a hacerlo todo tal cual; la Leticia de 2010 arriesgaría mucho más en su look. Sin duda.
Editado: oh, casualidad, justo hoy ha salido publicada una entrevista que me hizo Nuria Santos para su blog Saber más de tí, en el que cuento algunos detalles de mi boda, por si os apetece echarle un vistazo…
P.S.: Ahora ya podéis salir de aquí pitando y jurar y perjurar que no me conocéis de nada y que nunca habéis oido hablar de este blog…¡para novias poco convencionales!).
{Fotos: 1. 2. 3. 4. 7. Leticia Blanco, 5. María del Roxo (escaneada y fotochopeada para quitar a alguien…), 6. 8. Muel Fotógrafo – escaneadas de mi álbum de pruebas.}