novios+boda+en+un+viñedo

La boda que hoy os traigo es para mí un ejemplo clarísimo de la importancia que tiene elegir un buen fotógrafo para un día tan especial, tan repleto de información y de cosas “fotografiables” que pueden llenar álbumes y álbumes de detalles. Y eso pasa incluso hasta en las bodas más sencillas, como esta. Aquí han sabido ver y captar momentos irrepetibles, los momentos esenciales a mi entender, y que van más allá de lo guapa que estuviera ella y lo bien que le sentara a él su traje. Unas palabras escritas en un papel, un beso en el pelo, una mirada, unos brazos que se agarran a una cintura mientras caminan, un sol de atardecer… Detalles cruciales e irrepetibles, que perduran, cálidos, entrañables, que importan de verdad y que nadie mejor que un profesional para ver y captar. Luego, eso sí, cuantos más invitados hagan fotos, mejor que mejor, que las del baile y la fiesta suelen ser sencillamente memorables…¿o no?
{Fotos: Amy & Stuart}